I. Jesús y los excluidos
Jesús es el personaje central de los evangelios sinópticos, ya que cada uno de los escritores se basa en la vida, la obra y las relaciones que este personaje histórico realizó en la tierra de Israel, es importante resaltar también que los evangelios tienen cosas en común y según algunas posturas existe un evangelio que le denominan “Q” de donde los escritores tomaron referencia para exponer la experiencia de Jesús y sus seguidores, pero nuestro punto de vista es un poco diferente, teniendo en cuenta la tradición religiosa que enseñaban de manera rigurosa la torah, la memorización era el medio por el cual los religiosos transmitían el mensaje de Dios, la enseñanza de Dios fue encarnada en la vida de Jesús, y Jesús vivió en un contexto donde la vida era la religión, por eso todos los seguidores de Jesús, los que estuvieron cerca de él identificaban sus palabras como las del propio Dios ya que las modeló, las vivió, no podemos reducir el mensaje de Jesús en un escrito llamado “Q” o fuente, ya que la fuente de esa información fue el mismo Jesús y no otro.
Partiendo de eso no podemos ver de forma unida los evangelios sino independientes, aun que hay cosas que se repiten, estas están sujetas al contexto de cada escritor por eso Mateo escribe las bienaventuranzas tan diferentes a las de Lucas, Mateo es más espiritual didáctico y Lucas más social.
Al hablar del Jesús histórico podemos encontrar a un hombre de carne y huesos, su humanidad nos revela el gran amor de Dios por las personas, especialmente los excluidos, los registros de los evangelios nos dan referencias sobre la cercanía de Jesús ante la desigualdad que imperaba en aquel momento por parte de los políticos como por parte de los religiosos, que en lugar de ser la mano de Dios a favor de los hombres, estos los rechazaban según la reconstrucción de las leyes del momento.
a.En Jesús encontramos un elemento muy significativo, nunca rechazó a los niños más aun exhortó a los discípulos por tratar de impedir que los niños llegaran a él, ya que de los tales es el reino de Dios. (Mt.19.13-15; Mr.10.13-16; Lc.18.15-17)
b.Se identifica con los enfermos
a.Tocó a los leprosos, algo que era prohibido por los religiosos (Mt.8.2-4; Mr.1.40-44; Lc.5.12-14)
b.Sana a muchos enfermos (Mt.8.14-16; Mr.1.29-34; Lc.4.38-41)
c.Libera a personas de espíritus inmundos (Mt.8.28-34; Mr.5.1-17; Lc.8.26-37)
c.Alimenta a los hombres (Mt.14.13; Mr.6.32; Lc.9.10-17; Jn.6.1-13)
Podemos ver en estos pasajes la importancia de Jesús sobre el compartir con el más necesitado, en ningún momento vemos a Jesús dirigirse a hacer milagros donde estaban los líderes aunque ellos le pidieron señales (milagros) pero estaba limitado especialmente sobre los más débiles o como le llaman los escritos los pequeños.
Todo esto y más que realizó Jesús es una clara evidencia de su preferencia y el amor por el ser humano, lamentablemente, en la mayoría de las iglesias de hoy encontramos no el amor a las “almas” sino amor al dinero, al reconocimiento personal, se ha cambiado a la persona por el dinero y por la fama ¿qué haría Jesús si viniera hoy?
II. Jesús y la ley
Jesús era un hebreo, conocedor de la ley, practicante de esta, en sus días en la tierra podemos encontrar una fuerte resistencia con los religiosos como: los fariseos, saduceos, sumo sacerdote… hasta cierto punto Jesús se desvincula de aquella practica de una ley extraña, se le encuentra a la edad de doce años, dialogando con los doctores de la ley, y todos se admiraban de él, es aquí donde el Señor hace su entrada pro-vida, pro-hombre ya que eleva la condición del hombre en relación con la ley, la ley entonces está al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la ley.
Un texto significativo que representa la comprensión de la ley en el pensamiento de Jesús es el siguiente:
En Mt. 12.1-8; Mr.2.23-28; Lc.6.1-5
Mateo es más enfático para sus lectores
“En aquel tiempo cruzaba Jesús un sábado por los sembrados. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas.
Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.» Pero él les dijo: « ¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes?
¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo.
Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio, no condenaríais a los que no tienen culpa.
Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»”
En este pasaje nos damos cuenta como, por medio de una necesidad “sintieron hambre” Jesús y sus discípulos, queriendo saciar su necesidad, pero según las exigencias de la ley “hacen lo que no es lícito” no podían comer, es en este punto donde el maestro va en contra de la ideología religiosa, la expresión “Misericordia quiero” era el mensaje del Dios del antiguo testamento, pero que ese mandamiento se había tergiversado, al beneficio de los altos mandos de la religión, falseando la verdadera naturaleza de los hijos de Dios, en lo que estos religiosos hacían era pura “exhibición” ante las personas que tenían fe en Dios, fe que era común en ese periodo pero esta religión esclavizaba al hombre haciendo más pesada su carga, por eso Jesús establece un ideal que estaba más cerca de la verdad de su Padre, el Eterno, ese amor por la humanidad que le llevó a la cruz, porque ya no era de beneficio a los intereses de los religiosos.
Es el ser del hombre el interés por Nuestro Señor, aunque según los relatos de los evangelios este interés estaba sectorizado, en el campo de su nación de los israelitas, por eso Juan describe en 1.11 “a los suyo vino, y lo suyo no le recibieron”, ya el apóstol Pablo extiende el mensaje de Dios para todas las naciones, esto no quiere decir que el plan de Dios era llevar la salvación o la liberación solamente a los israelitas sino a todo el mundo, era el cumplimiento de las palabras que Abrahán recibió en Génesis 12.3 “Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra”. (NVI) Por esa razón la ley aunque no queda abolida Mt.5.17 “…No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”, en Jesús se vive, se modela la verdadera ley, el mismo es el logos viviente, la palabra viviente que revaloriza el mensaje de los profetas de antaño, que elevaban la voz “misericordia quiero”, Jesús es la voz de Dios para bendecir el corazón la vida integral de los hombres, es el shalom de Dios.
III. Jesús y el Reino
Muchos cristianos de nuestro tiempo, debido a las escuelas de enseñanza de la palabra, desconocen el mensaje central de Dios por medio de Jesús ese mensaje que se repite constantemente “el reino”, es este mensaje que los cristianos de hoy no pronuncian, sino que hablan más del infierno, cielo, de una vida más allá de nuestra realidad, de una vida “prospera” que de afrontar la cruda realidad que nos golpea día a día, al descubrir la importancia que tiene para los creyentes el significado del reino de Dios las personas sedan cuenta que no es una vida en el espacio sideral sino una vida comprometida con Dios y con el prójimo.
Por medio de algunos versículos podremos ver que esa vida del reino no es la vida de reino que predican algunas mentes diabólicas “vivir como reyes”, a expensas de la mayoría, forma de vida que es idéntica a la de los grandes empresarios, explotadores no hay contradicción entre los líderes del mundo con los líderes de la iglesia de hoy.
Los versículos son los siguientes:
Mt. 4.17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado” es la inauguración del reino que se identifica con la presencia de Jesús en la tierra, este pasaje está vinculado con las sanidades de los dolientes, afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Mt.4.24
La vida del reino es la transferencia del amor de Dios al corazón del hombre por medio de la experiencia con el Espíritu de Dios, llevando al hombre a imitar la vida de Jesús, vida que no está desvinculada con las necesidades de cada ser humano.
Mt.12.28
“Pero si por el Espíritu de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios”.
Lc.17.20-21
Habiéndole preguntado los fariseos cuándo llegaría el Reino de Dios, les respondió: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir.
Y no dirán: "Vedlo aquí o allá", porque el Reino de Dios ya está entre vosotros.»
El reino que predicó Jesús es el ideal de Dios para la humanidad, algunos pasajes más como Mateo y Lucas que hablan de las bienaventuranzas son ese ideal de Dios que algunos teólogos como José Aleu Benítez expresa por medio de su libro la ética de Jesús de Nazaret dice que “el texto que más apegado está a las palabras originales de Jesús es el texto del evangelio de Lucas”, este demanda una responsabilidad para los hijos de Dios a no desamparar a los más débiles y testificar del reino de Dios para completar el ideal de Dios.
Conclusión
Este acercamiento al Jesús como líder nos revela el camino que debe de llevar todo ser humano que tiene ese encuentro con Dios, siendo instruido oportunamente en el mensaje de la palabra de Dios, algo que no debe de estar lejos del ser humano, llegar a la altura del varón perfecto, ya que “Él es el camino”, por esa razón todo creyente debe conocer esa palabra que tanto cuidamos bajo el brazo, pero que está lejos de la cabeza, de la mente, toda enseñanza que nos acerca más a Dios y al prójimo debe de ser considerada en nuestra vida diaria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario